lunes, 11 de abril de 2016

ADAPTACIÓN.

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo en Alemania, nació William, hijo menor de un matrimonio de agricultores de la zona llamados Konrad y Adeline. Era el cuarto hijo, tenía dos hermanos y una hermana.

Desde muy pequeño se dieron cuenta que William era más listo y generoso que todos sus hermanos. Esto hizo que los hermanos mayores le tuvieran envidia, exceptuando a Alice, que siempre le protegía de las bromas de sus hermanos.

Al ser una familia pobre, William tuvo que dejar de ir a al colegio para ayudar a sus hermanos y sus padres en el trabajo. Como consecuencia del trabajo diario, se convirtió en un joven fuerte y musculoso porque sus hermanos le obligaban a hacer el trabajo que más costaba.  Poco a poco iba creciendo y se llevaba cada vez peor con sus hermanos mayores.

No podían sobrevivir todos con ese trabajo por lo que los hermanos echaron a William de casa diciendo que era su culpa, a pesar de que Alice no estuviera de acuerdo. El pequeño se fue de casa en busca de trabajo. Pasaron los días y seguía sin encontrar trabajo, dormía en el bosque pasando frío ya que no tenía dinero ni para comprarse una manta.

Un día llegó la noche y vio a lo lejos una pequeña cabaña donde podría quedarse a dormir, avanzó y avanzó y la casa cada vez la veía mas lejos, el pequeño no entendía que estaba pasando pero no dejó de luchar durante toda la noche por llegar a ese lugar, quería saber que había ahí dentro para que cada vez que estuviese a punto de llegar, la casa se iba más y más lejos, hasta que de repente se le apareció una joven y le dijo:

-       Soy el hada del bosque, solo aparezco cada dos años y sé que estás buscando trabajo y que eres un chico valiente y con ganas de conseguir lo que te propones. Por eso te propongo un trato.

El joven, extrañado, contestó:

-       ¿Que trato?

A lo que el hada le dijo:

-       Debes cumplir cuatro cosas a lo largo de 2 años y a cambio de eso te dejaré que pidas tres deseos.

¿Qué cosas? Dijo el muchacho

-       Debes llevar esa piel de oso encima, no podrás dormir en un mismo sitio más de un día, no podrás ducharte, afeitarte ni cortarte el pelo y por el último sólo podrás contestar “si” o “no” a toda clase de preguntas que te hagan. Si en dos años vuelves a este mismo sitio y has cumplido todo lo que te he dicho, tus deseos se harán realidad. Contestó el hada. Si pierdes y no cumples el trato me quedaré todo lo que tienes en este momento y tendrás que vivir toda la vida con el aspecto con el que vengas dentro de dos años.

William, que no entendía muy bien lo que le estaba ocurriendo en ese momento, pensó durante unos minutos y por fin aceptó.

-       Acepto, dijo. Pero con la condición de que los deseos sean los que yo quiera y que al menos uno se vaya haciendo realidad según va pasando el tiempo para fiarme de ti.

El hada le dijo que le parecía un trato justo, que solo tenia que decirle que era lo que deseaba en ese momento.

El joven pensó y finalmente le dijo:

-       Quiero ser rico, quiero formar una bonita familia y por último quiero que a mis padres no les falte nada durante el resto de su vida.

El hada le dijo que el deseo que se iba a cumplir durante estos dos años sería el de ser rico, que cada vez que se metiera la mano en el bolsillo del pantalón sacaría monedas de oro, pero que si a los dos años llegaba y no había cumplido la promesa, todo el oro que había guardado desaparecería.

Una vez que William aceptó, el hada desapareció por arte de magia y se encontró en medio del bosque, pero tenía la cabaña cerca y pudo dormir ahí esa noche. El día siguiente empezó su aventura, lo primero que hizo fue guardar en un banco mucho dinero para el futuro, luego fue a comprarse un caballo con el que viajaría de sitio en sitio pidiendo ayuda para poder dormir en distintas casas.

Según iba pasando el tiempo, el pequeño William iba ayudando a todas las personas que podía porque era una persona muy generosa y le gustaba mucho ayudar. Los primeros meses no le costó mucho a pesar de que no pudiera ducharse y no podía decir más que un “si” o un “no” a todo lo que le preguntaban porque había hecho un trato. La gente se empezó a cansar de él porque pensaban que les estaba gastando una broma y empezaron a dejarle de lado, nadie quería hablar con él, y nadie le ayudaba.

William iba perdiendo su fuerza y cada día le costaba más que la gente le aceptase como era y con ese olor corporal que poco a poco iba aumentando. El primer año no le costó mucho ya que la gente al ver que tenía dinero se acercaba y le ayudaban en lo que pudieran para que a cambio William les diera dinero.

La piel de oso cada día le pesaba más, lo de dormir en un sitio diferente cada día le iba gustando cada vez menos, oler mal, parecer un monstruo por el pelo y no poder decir nada excepto que “si” o “no” le empezó a cansar. Entonces un día se dio cuenta de que aquella hada que se encontró en el bosque no le dijo que no pudiera escribir lo que el quisiera en un papel y así poder enseñárselo a la gente para que entendiera porqué no podía decir más cosas que un “si” o un “no”.

Pasaron los días y el pequeño William no encontraba trabajo tras tanto buscar, pero poco a poco se fue acostumbrando a una vida mejor que la que tenía, o al menos hacía el intento ya que le rechazaban socialmente por la falta de aseo. Sólo le faltaba encontrar a una mujer para casarse con ella y formar una familia, pero no encontraba a ninguna chica que le gustara de verdad, porque él desde el día que vio a aquella chica que se hacía llamar “el hada del bosque” no pudo dejar de pensar en ella ni un solo día.

Pasaron los días y tuvo que ir de nuevo a donde se encontró por primera vez con aquella hada que le había prometido tres cosas si el cumplía su parte del trato. De repente apareció “ el hada del bosque”  y le dijo:
-       Muy bien, has cumplido tu promesa, ahora tengo que darte lo que me habías pedido, pero la mujer para formar una familia deberás encontrarlo tu solo sin mi ayuda.

En ese momento William pensó que podría ser ella la mujer de su vida y de repente le dijo:

-       Si aceptas casarte conmigo no tendrás que concederme ninguno de los deseos que te pedí, solamente el de formar una familia.

Pero en el fondo, él tenía miedo y pensaba de que después de verle tan feo, peludo y maloliente no iba a querer casarse. Lo que él no sabía es que ella estaba bajo un hechizo.

El hada estaba esperando ese momento desde hacía dos años, ya que en realidad era una joven llamada Laura que había sido convertida en hada, y solo si un hombre le pedía matrimonio el hechizo se rompería y podría volver a ser la joven que era antes.

William y Laura se casaron y fueron felices.

Colorín colorado, este cuento se ha terminado.


ARGUMENTACIÓN.

Para hacer mi adaptación me he basado en los cuentos maravillosos o de hadas, que son relatos fantásticos en los cuales abundan tanto los personajes como objetos fabulosos. He considerado que en El hombre de la piel de oso se ven características del cuento maravilloso.

Según los estudios de la morfología del cuento de Vladímir Propp, el cuento maravilloso representa la vida infantil haciendo referencia a 31 funciones, las cuales no todas son narradas en dicha adaptación puesto que no todas salen en el cuento real escrito por los Hermanos Grimm. Al principio todos los personajes están en una misma casa hasta que un día uno de ellos debe abandonar e irse a otro lado superando una serie de pruebas, o viaje iniciático, hasta conseguir un objetivo final.

Al mismo tiempo que divierte al niño, el cuento de hadas le ayuda a comprenderse y alienta el desarrollo de su personalidad. Le brinda significados a diferentes niveles y enriquece la existencia del niño de tan distintas maneras, que no hay libro que pueda hacer justicia a la gran cantidad y diversidad de contribuciones que dichas historias prestan a la vida del niño.
Tanto los mitos como los cuentos de hadas responden a las eternas preguntas: ¿Cómo es el mundo en realidad? ¿Cómo tengo que vivir mi vida en él? ¿Cómo puedo ser realmente yo? Los cuentos dejan que el niño imagine como puede aplicar a sí mismo lo que la historia le revela sobra la vida y la naturaleza humana". Bruno Bettelheim, “Psicoanálisis de los cuentos de hadas.”

La adaptación la he basado en relación a la edad de los receptores, que sería para niños de 5-6 años, ya que desde los 4 a los 6 años los niños se encuentran en la “edad de los cuentos”.

El título lo he cambiado a “William con piel de oso maloliente y el hada del bosque”, pero en todo momento he mantenido la estructura y el carácter de El hombre de la piel de oso.

He puesto nombre a los personajes más importantes para que sea más fácil para los niños identificarles según vaya contando la historia. El protagonista es William, el hada del bosque es Laura, la hermana mayor que quería tanto a William es Alice y los padres Konrad y Adeline. Los protagonistas son agricultores y la criatura en lugar de ser un diablo, es un hada. He quitado el suicidio y todo lo del alma, ya que no considero que sea algo para contar en un cuento para niños pequeños.

Las pruebas por las que pasa el pequeño William las he cambiado, pero siguen siendo pruebas que hacen que el protagonista sea valiente y que le rechacen. Siendo el motivo de aceptar el pacto, ya no solo por la riqueza suya si no también por la de sus padres y por formar una familia.

Igual que en el cuento original, he incluido una fórmula de entrada “ Érase una vez…” y otra de salida “Colorín colorado este cuento se ha terminado” ya que es propio de los cientos folclóricos.

Espero que os guste mi adaptación.


WEBGRAFÍA Y BIBLIOGRAFÍA

- https://es.wikipedia.org/wiki/Cuento_folklórico
-http://tecnicacinematografica.blogspot.com.es/2009/08/vladimir-propp-y-la-morfologia-del.html
- Apuntes de literatura infantil
- Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Bruno Bettelheim



9 comentarios:

  1. Hola Belén,
    Has realizado una buena adaptación del cuento. Pero en me gustaría realizar algunas aportaciones.
    En primer lugar, deberías revisar algunas tildes, como por ejemplo:
    "avanzó y avanzó..." "hablar con él" "y sé que estás buscando trabajo".
    En segundo lugar, quería avisarte de que una de las frases que has escrito "La piel de oso cada día le pesaba más..." has repetido varias veces la palabra "más" y suena un poco raro.
    Por último,hacerte saber que los cambios realizados,como es la parte religiosa, las muertes, el diablo, etc, son adecuados.
    Espero que estas aportaciones te ayuden a mejorarlo.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias por tu aportación Samanta.

      Un saludo

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    2. Buen comentario, Samanta, pero lee lo que le he escrito a Belén.

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  2. Hola Belen!

    Me ha sorprendido muchísimo tu final, ¡menudo giro!, cuando ya creía poder adivinar, mas o menos, el final... Me has dejado con ganas de saber mas de Laura y William.

    Los cambios que has realizado para adaptarlo a esa edad, me parecen geniales, además de estar muy bien argumentados, y de respetar en todo momento la estructura del cuento original y la psicología del personaje. Todo esto va a logar enganchar a los niños y hacerles disfrutar, como he podido hacer yo durante la lectura.

    Solo tengo una pregunta, acerca del cambio del título. ¿No crees que al cambiar el título pierde un poco su esencia, o que se podría confundir con otro?

    Enhorabuena Belen, me ha encantado. ¡Sigue así!

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  3. Tu final me ha sorprendido tanto, que de todos los que he leído ha sido el que mas me ha gustado. (Continuación de mi anterior comentario)

    Enhorabuena Belen!!

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  4. Has cambiado el cuento, Belén. Es muy chulo pero no es una adaptación. Te explico:

    - En primer lugar has convertido al antagonista en ayudante. El hada pone a prueba al héroe, pero este no se juega nada... no hay castigo si pierde.

    - En segundo lugar has eliminado la esencia del cuento que es el rechazo social provocado por la falta de aseo. Lo has cambiado por las respuestas monosílabas, pero estas pueden provocar, como mucho, cansancio o risa. El rechazo no es tan evidente y, además, lo soluciona escribiendo.

    - También has eliminado el motivo de la bella y la bestia (no vale como tal el hada encantada).

    - Has reducido demasiado el tiempo de la prueba. Un año es, para un niño, un curso escolar... algo asequible y relativamente breve.

    - El título es lo que define al cuento. Si lo modificas tan radicalmente, ya nos está diciendo que es un relato diferente.

    Tienes que revisarlo para que realmente sea una adaptación. Los cambios que hagas no pueden ser por gusto personal, sino en función de la edad de los receptores y deben argumentarse en función de el momento evolutivo en el que se encuentran.

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    1. He cambiado y mejorado los aspectos que me has dicho, exceptuando el del tiempo ya que desde un primer momento puse que esto sucedía a lo largo de dos años, no de uno.
      Espero que esta vez si esté bien!

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